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lunes, 20 de febrero de 2017

PRINCIPIOS RUDIMENTARIOS


Al transcurrir mi primaria o escuela elemental, desarrolle un gusto más profundo y se podria decir que innato por los hombres. Dentro de mi mente el sentimiento homosexual estaba bien y tener novia también; sin embargo al cabo de mi penúltimo año de mi etapa elemental, tendría diferentes cosas y sucesos que ayudarían a poner una de las primeras piedras de este gran arco.

A mediados de la etapa, por situaciones de la vida o el azar, siempre era el último de la ruta, junto con un compañero que para ese entonces estaba en tercer grado, él vivía en el apartamento inferior de el de Andrés  aquel de quinto grado que me gustaba pero ambos me atraían físicamente. 

Un día tuve que acompañar a la conductora a su apartamento, no había problema alguno si demoraba mas de lo habitual, debido a que entre ella y mi pequeña familia había bastante confianza; así que simplemente ella entro al parqueadero, juntos con nosotros estaba, Daniel, el chico de tercer grado, era de cabello rubio oscuro, una sonrisa interesante y para completar la situación ambos vivían en la misma torre de apartamentos, fue tener una tarde "juntos", del parqueadero hasta su apartamento donde mi ultimo recuerdo sería ese,  estar despiendole al frente de su puerta. Luego la señora conductora y yo llegamos a su apartamento, yo miraba desconcertado, estaba en la casa del chico más guapo que había conocido en ese pedazo de vida, la conductora de la ruta, me invito a sentarme en su sala, la cual para ese momento era un gran lugar y el apartamento en sí inmaculado.  

Mi curiosidad era tan grande, que en un descuido puede echarle un vistazo a la alcoba de Andrés ese chico que hacia que mi corazón palpitara. Su habitación un poco pequeña, su cama, sus ropa colgada y su cajones del closet, todo era tan deseable para mi, escudriñar, ver, tocar sentir, pero solo la vista pudo gozar de ese momento y aquel pequeño logro había sido enmarcado en mis recuerdos para siempre. Luego ya era hora de regresar a casa, bajamos, nos montamos al carro y por cosas del destino, la conductora enciende la radio y genera en mi un conexión definitiva, situación con canción, así pues ese recuerdo está junto una canción que toda la vida estará presente.

Para terminar esa tarde y ya en casa, mi cuerpo empezaba la fase de la auto exploración, para mi era la única forma de encontrarme con todos esos sentimientos y cosas que pasaban por mi cabeza, cierro la puerta de mi habitación para poder unir la mente, los sentidos y mi cuerpo en un solo instante, ah claro y porque no era mi casa era la de mi abuela así que por motivos naturales lo hacía también, despertando una elevación de energía al ser tal vez descubierto en dicha acción.